Nutrición, Salud y Belleza

“Somos lo que comemos” reza un antiguo proverbio y así es. Al estudiar los restos de nuestros ancestros y conocer lo que comían nos hacemos una idea bastante fidedigna de cómo y cuánto vivían.

La alimentación no sólo es vital para mantener funcionando nuestro cuerpo, sino que además desencadena complejas reacciones cerebrales con la liberación de neurotransmisores responsables del placer que nos produce comer. La dieta inicial de los humanos incluía frutas y animales en estados muy naturales pero luego, con el manejo del fuego, la sal, las especias y técnicas de cocción cada día más sofisticadas fuimos generando un mundo infinito de preparaciones que puede satisfacer cualquier paladar.

La industrialización de la producción de alimentos ha puesto al alcance de la mano todo ese arsenal de comidas a la vez que la mecanización del trabajo y la creciente valoración del trabajo intelectual han hecho nuestra vida más sedentaria. El resultado es fatal: Comemos más de lo que gastamos.

La obesidad es un drama terrible para millones de personas en la sociedad moderna, no sólo por las alteraciones físicas y emocionales que en sí misma implica sino porque contribuye desfavorablemente a nuestro estado de salud causando Diabetes, Hipertensión, problemas osteoarticulares y contribuyendo en mucho a acortar nuestra vida y a restarle calidad.

Los humanos queremos y podemos vivir mejor, movemos cielo y tierra para conseguirlo pero muchas veces olvidamos que para lograrlo es vital comer bien, entendiendo que esto quiere decir: Comer lo que debemos comer, en las cantidades y horarios adecuados, con la frecuencia correcta y preparando los alimentos del modo más conveniente.

La Medicina moderna ha determinado qué alimentos se asocian con mayor frecuencia a ciertas enfermedades y también cuáles pueden ayudar a prevenirlas. Sin embargo la salud no es la simple ausencia de enfermedad sino el prefecto equilibrio biológico, psicológico y social de la persona. De modo que alguien sano pero con sobrepeso, con el pelo quebradizo o reseco, o con la piel ajada y desvitalizada difícilmente podría sentirse a gusto y en equilibrio.

El volumen de información que tenemos sobre la influencia de los alimentos en nuestro estado de salud y en nuestro aspecto físico nos permite afirmar que la buena comida sana y embellece.

Acá ofrecemos algunos tips:

  • Beba abundante agua para hidratar la piel y el pelo.
  • Coma sal con moderación pues eleva la presión arterial dilatando los capilares de la piel y generando enrojecimientos antiestéticos.
  • Evite comer alimentos ricos en grasas saturadas o de origen animal, estas dan a la piel y al pelo un aspecto grasiento y apelmazado, favorecen la aparición de espinillas y las grasas en exceso se acumularán produciendo los clásicos michelines, tan difíciles de eliminar.
  • Coma abundantes verduras, son ricas en vitaminas y minerales imprescindibles para mostrar piel, pelo y uñas sanas.
  • Las frutas ricas en vitamina C (cítricos, membrillos, kiwi) favorecen la formación de colágeno dérmico dándole una piel más firme y elástica por más tiempo.
  • Prefiera siempre las frutas y vegetales frescos, su cocción destruye muchas de sus vitaminas; en caso necesario prefiera cocerlas al vapor.
  • Las Alcachofas ayudan al hígado a desintoxicar el organismo, cómalas con frecuencia para mostrar una piel radiante.
  • El azúcar se acumula más fácilmente en forma de grasa que los carbohidratos complejos. Prefiera los productos integrales (pan, galletas, pastas, arroz) para no engordar.
  • Los probióticos (bacterias beneficiosas) ayudan a mantener un sistema inmunológico competente evitando infecciones. Consuma con frecuencia yogurt y quesos que los contienen.
  • Evite el consumo de alcohol o beba con moderación. El alcohol intoxica al hígado, deshidrata la piel y produce enrojecimientos en la cara. Además disminuye la capacidad del intestino para absorber las vitaminas y minerales de la dieta.
  • Los vegetales amarillos (zapallo, zanahorias, etc.) suelen ser ricos en beta caroteno “la vitamina de la piel y las mucosas”, consúmalos frecuentemente.
  • Evite los alimentos molidos o triturados y prefiera aquellos con fragmentos que le permitan masticar, ello facilita la digestión y evita hinchazones.
  • Algunos alimentos como las manzanas contribuyen a la limpieza y blanqueamiento de los dientes.
  • Las cebollas fortalecen el esmalte dental.

Practique siempre una nutrición inteligente pero no olvide que su salud y su aspecto físico están influidos por otros elementos igual de importantes: Evite fumar, duerma 7-8 horas diarias, practique algún deporte, aprenda a manejar el estrés y cuídese del sol. Un cuerpo cuidado dura más y se ve mejor.

Fecha: agosto 12th, 2012

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