La Cirugía Plástica: mitos y realidades

“La curiosidad nos hizo evolucionar y el trabajo nos hizo humanos”.

Durante toda su existencia el hombre ha modificado su aspecto físico, ya sea para camuflarse en la vida salvaje, asemejarse a los animales o para impresionar y atraer a sus congéneres. Esta vocación modificadora de nuestro cuerpo se encauzó inicialmente con pinturas corporales, luego se agregaron collares, pulseras y después aros que ya implicaban cambios permanentes al perforar ciertas áreas del cuerpo (orejas, nariz, labios, etc.). También los tatuajes –tan “modernos”- entretuvieron a nuestros ancestros.

Ya en siglos recientes el hombre inició el camino imparable de la Cirugía Plástica. Inicialmente se trató de cirugías reparadoras de mutilaciones y secuelas de guerra pero pronto se iniciaron trabajos que pretendían embellecer el cuerpo adecuándolo a los patrones estéticos de la época.

Hay antecedentes de cirugías plásticas estéticas en fechas muy tempranas:

1848: J.F. Dieffenback (Alemania) Primera mamoplastía de reducción.
1887: J. O. Roe (USA) Primera rinoplastia con incisiones intranasales.
1896: K. Mikamo (Japón) Primera Blefaroplastía.
1899: H.A. Kelly (USA) Primera abdominoplastía.

Si bien estos esfuerzos sentaron las bases de la Cirugía Plástica moderna esto solo se consiguió al costo de muchos fracasos, secuelas y no pocas vidas.

Es a partir de la aplicación de los antibióticos en humanos (1940) y el descubrimiento de nuevas sustancias anestésicas a partir de 1960 (antes solo se usaba Éter), así como de la aplicación de nuevos materiales (silicona, nylon para suturas, etc.) que se revoluciona el mundo médico con novedosas técnicas de Cirugía Plástica. Y es que ha sido una verdadera revolución la de los últimos 70 años. He aquí algunos de los hitos que han marcado este período:

1957: Primera Braquioplastía.
1962: Primera Mamoplastía de Aumento con implante de silicona.
1977: Primera Guteoplastía de Aumento.
1977: Primera Liposucción.
1985: Primera Lipoinyección exitosa.
1987: Primera Liposucción con ultrasonido.
1990: Se comienza a aplicar el Botox con fines cosméticos para eliminar líneas de expresión.
1992: Primer peeling con Láser.
1992: Primera Cirugía Plástica endoscópica.
1996: Se inicia el uso de inyecciones de Ácido Hialurónico para rejuvenecimiento facial.

A los logros de la Cirugía Plástica hay que sumar el efecto multiplicador de los medios de difusión masiva que hacen que una noticia recorra el mundo en segundos aumentando exponencialmente el número de personas que tiene acceso a la información médica. Esto ha llevado a que muchas personas alejadas de esta profesión estén al tanto de los pormenores de nuestra especialidad, lo cual es muy positivo pero la asociación entre Cirugía Plástica y celebridades que tienden a cultivar y fomentar mitos ha dado lugar a mucha desinformación, borrando a veces los límites entre la ciencia y la ficción.

La Cirugía Plástica no es magia. No podemos recuperar la juventud perdida, sólo podemos borrar o atenuar algunos de los signos del paso del tiempo. Cada día logramos más y de mejor manera, cada día con menos riesgos para el paciente pero seamos realistas: La máquina del tiempo aún no existe.

Aun así, muchos pacientes se obsesionan con lograr ciertos objetivos en la búsqueda de su aspecto físico ideal, olvidando que la Medicina y la Cirugía Plástica no son ciencias exactas, que ningún profesional serio podría ofrecerles garantías de resultados y que, a pesar de su experiencia y de los medios técnicos de que disponga, los resultados pueden no ser los deseados.

Las complicaciones existen muy a pesar del cuidado médico y el paciente tiene el deber de informarse, de tomar decisiones a conciencia y también el derecho a recibir las explicaciones pertinentes del profesional médico antes y después de la cirugía, a recibir del Doctor el tratamiento oportuno y adecuado a las complicaciones o resultado indeseados. Cualquier paciente atendido por cualquier Doctor puede presentar complicaciones; lo que distingue al buen médico es que hace todo lo que está en sus manos para prevenirlas o para tratarlas cuando aparecen, que acompaña siempre a su paciente en el, a veces, arduo camino de la recuperación.

La idealización y “ farandulización “ de la Cirugía Plástica asociándola a figuras públicas o del espectáculo no sólo ha difundido las maravillas que nuestra ciencia puede lograr, también ha contribuido a la mercantilización excesiva de la profesión. La Medicina es un trabajo como todos pero corresponde al paciente distinguir al médico-comerciante del médico-científico sin caer en la simplicidad de que “el más caro es el mejor” o de que “lo quiero bueno, bonito y barato”. Después de todo se trata de su cuerpo y de su alma.

Fecha: agosto 12th, 2012

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